Tener ?guatita? no es solo un detalle. Es un peligro.
Enfermedades cardiovasculares, hipertensión, prediabetes y cáncer hepático son algunas de las afecciones que pueden afectar a una persona sólo por tener un abdomen pronunciado.
Por tal motivo, y a modo de prevención, la Dr. Paz Castillo, Directora de la Carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Iberoamericana, lanzó este domingo 5 de febrero la campaña ?Panzas Peligrosas?, en la que advierte de los peligros que representa la adiposidad localizada en el abdomen de hombres y mujeres, la que no sólo obedece al consumo de comida chatarra, sino que a la mala combinación de los alimentos a la hora de ingerirlos.
La campaña ?Panzas Peligrosas?, en una primera etapa, será difundida a través de las redes sociales. ?Queremos llegar principalmente al segmento juvenil para que lleven una vida más sana y tomen conciencia de este problema. El 90 por ciento de los chilenos tiene panza, lo que es grave?, aseguró la Dr. Paz Castillo, experta en temas de obesidad.
Se considera una panza peligrosa a todas aquellas cuyo contorno de abdomen mide más de la mitad de la estatura promedio de la persona. (Si mide 1.70 de estatura, su contorno de abdomen no debería medir más de 85 cm).
Para prevenir una ?Panza Peligrosa?, la académica recomienda caminar al menos 30 minutos al día. ?La actividad física es importante, porque permite trabajar el metabolismo de nuestro organismo, impidiendo que se almacenen grasas en el vientre, mejorando el nivel de utilización del azúcar a nivel muscular?, aseguró.
Sin embargo, la clave para bajar la panza está más bien en la alimentación. ?Volver a la comida casera, a la de la abuelita. Los alimentos industrializados, incluyendo las bebidas diet, no son saludables porque tienen un alto contenido de sal, azúcar y grasas no saludable. Por ende, no consumir los alimentos elaborados que están listos para calentar en el microondas. Esos alimentos no nos van a mejorar la ?Panza Peligrosa?, explicó.
La doctora Paz Castillo llamó a consumir verduras crudas, ensaladas, guisos y tortillas (elaboradas sólo con claras de huevo). ?Hay que aumentar el consumo de repollo, lechuga, rúcula, pepino, berros, porque estas verduras actúan como escobas, barren el azúcar y la grasa del organismo, mejoran la bioquímica de nuestra sangre y permiten la reducción de la panza, evitando los riesgos funcionales?, dijo.
Claro que según la especialista, el consumo de frutas y verduras, tampoco debe ser desmedido. ?La fruta puede convertirse en veneno para quienes tienen esta panza peligrosa. La palta, por ejemplo, no debe consumirse con pan. Para el desayuno, es fruta o pan, no se pueden consumir ambas cosas. Lo mismo al almuerzo, nunca comer fruta de postre, porque suben el azúcar. La fruta debe consumirse dos horas después de haber almorzado. Y, para la cena, opera lo mismo: o cena o fruta. Con estos cuidados, las personas pueden reducir notoriamente su panza y mantener una dieta sana y equilibrada?, detalló., diabetes, cáncer, hipertencsión
























