
De seguro cada uno de nosotros se imagina lo difícil que debió ser para esa o ese habitante de la Población Rancagua Sur, en los alrededores del emblemático pasaje 13, la mañana del pasado 19 de enero. Ese día los vecinos amanecieron con el impacto del ruido por el hecho de que se echaban abajo numerosos árboles que por años habían cuidado y regado sin ningún apoyo del Municipio.
Algunos vecinos protestaron pero los funcionarios de la empresa que se ganó la licitación de aquel asesinato de la naturaleza, de manera indolente, continuaron su trabajo aduciendo que eran instrucciones recibidas
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